viernes, 1 de junio de 2012

Rosario Vocacional Meditado “Abrí puertas al Amor”



1.  Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro.
2.             En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Hermanos  les invitamos a  rezar el Rosario contemplando algunas llamadas  que  Dios hizo a sus seguidores  y sigamos abriendo las puertas de nuestro Corazón para poder escuchar al maestro, y descubrir su voluntad y  por intercesión de María pidamos que siga llamando hoy a muchos obreros para su mies, que anuncien el evangelio a todos los hombres. 
3.             Reconocemos humildemente nuestros pecados y pedimos perdón al señor por nuestras faltas. (Silencio).
4.             Decimos: Acto de Contrición. Pésame.

Cantamos: Junto a ti María

         En el Primer Misterio Contemplamos...
         Rezamos Padre Nuestro, 10 Ave María, y  Gloria.

1)         Primer Misterio Vocacional: “Jesús llama a Cuatro pescadores para que lo sigan”.

Jesús iba caminando  por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés. Eran pescadores, estaban echando la red al agua.
Jesús les dijo: “Síganme, y yo hare que ustedes sean pescadores de hombres”.
Al momento dejaron sus redes y se fueron con él.
Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos dejaron a su padre Zebedeo en la barca con sus ayudantes y se fueron. (Mc 1, 16-20).

Así como ayer, Jesús camina también hoy en nuestra vida y nos llama por nuestro nombre, invitándonos a seguirlo con un corazón abierto a su proyecto de amor para con nosotros.
Pidamos la Gracia al señor para convertirnos en verdaderos pescadores de hombres, y así como sus discípulos seguirlo sin mirar hacia atrás, desde nuestra condición de jóvenes y entregarnos confiadamente hacer su voluntad.

Cantamos: “Pescador de hombres”

2)         Segundo Misterio: “El llamado de Jeremías”
La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:
Antes de formarte en el vientre materno, yo  te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”.
 Y yo respondí: ¡Ah! Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven.
El Señor me dijo: “No digas: Soy demasiado joven; porque tu iras donde yo te envié y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-“. (Jr 1, 4-8)

El amor de Dios es infinitamente poderoso, él desde antes que naciéramos ya nos conocía y nos había pensado con una misión única e importante.

Hoy también nos dice: No temas joven, si yo estoy contigo en todo momento, él no mira ni nuestra edad, ni nuestra capacidad, sino simplemente nuestro corazón y nuestra disponibilidad.

¿Eres Consciente de que has venido a este mundo a ser feliz y a cumplir una misión encomendada por el Padre desde antes que nacieras? O ¿te encierras en tus miedos, sintiéndote incapaz de ser luz en este mundo para otros tantos jóvenes que aun no conocen el amor del Padre?

Oremos al Padre por tantos Jóvenes que son esclavos de los vicios y de lo que ofrece el mundo, para que abran sus corazones a la Gracia del Espíritu y sepan descubrir lo esencial de la vida.

Cantamos: Tienes que encender una luz

3)         Tercer Misterio: “Mira que estoy a tu puerta y llamo”
Yo estoy junto a la puerta y llamo, si alguien oye mi voz y me abre, entrare en su casa y cenaremos juntos. (Ap 3, 20).
  
       Jesús constantemente está tocando nuestra puerta interior, en medio del ruido de nuestras preocupaciones, nuestras distracciones, o pensamientos vanos, que no nos dejan del todo poder reconocerlo y escucharlo.

     En este encuentro, nos invita a estar atento y a su voz que habla dentro, y nos invita a dejar de lado nuestras preocupaciones y entregarlas a él, pero sobre todo, nos invita abrir nuestra puerta, para quedarnos con él y compartirle nuestros sueños y anhelos como jóvenes.

Por intercesión de nuestra Madre pidamos al Señor de abrir las puertas de nuestro corazón de par en par al Amor que sana todas las heridas, que ahuyenta todas las tibiezas, y que nos hace capaces de ser verdaderos jóvenes cristianos en este mundo con tanta falta de amor. 

Cantamos: 4) “Ábreme la Puerta”

4)         Cuarto Misterio: Dialogo de Jesús con Pedro:
Después de comer Jesús dijo a Simón Pedro: Simón hijo de Juan ¿Me   Amas más que a estos?
Él le respondió: Si, señor, tu sabes que te quiero”.
Jesús le dijo apacienta mis ovejas”. Y volvió a preguntarle:
 «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
 «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
 «Cuida de mis ovejas.»
Por tercera vez Jesús le preguntó:
 «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: « ¿Me quieres?» 
Así que le dijo:
 «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.»
 «Apacienta mis ovejas, » le dijo Jesús.
              
      Jesús al preguntar tres veces a Pedro si lo ama, restaura en él, sus tres negaciones durante  el camino al calvario, pero Jesús no es rencoroso sino que a pesar de sus negaciones y fallas le confía la tarea de cuidar sus ovejas.
    Hoy también Jesús nos pregunta a cada uno, si le amamos de verdad, él se acerca a nosotros preguntándonos si estamos dispuestos amarlo con todas sus consecuencias, con todo lo que implica, dejando de lado nuestros intereses, para asumir la responsabilidad de cuidar aquello que él nos confía, así como a Pedro.
    También nos propone a entrar en su Corazón infinito de Amor y cobijarnos bajo su misericordia, él que conoce todo lo que hay en nosotros hasta lo más insignificante, todas nuestras miserias y todo lo que nos impide ser verdaderos testigos suyos, nos sigue animando a dejarnos amar por él y ser instrumento suyo, con nuestros hermanos.
Oremos al Padre para abrir nuestro corazón a su misericordia infinita y así expresar como Pedro  «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.».

Cantamos: “Todo en mi cobra sentido por tu Amor”

5)         Quinto Misterio: el joven rico
Se ponía ya [Jesús] en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?" Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre." El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud." Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme." Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. (Mc 10, 17-22).

  Fijando en él su mirada lo Amo,  hoy también él se detiene y fija su mirada en cada uno, si le preguntamos de verdad cual es su voluntad para con nuestra vida, él nos respondería con Amor.
 Es el momento, de preguntarnos sobre el sentido auténtico de la existencia: “¿Quién soy? ¿Hay algo que me falta?”, ¿Qué riquezas me atan y no me dejan avanzar en al camino del señor?
La tristeza que siente el joven rico del Evangelio es la que nace del corazón de cada uno cuando no se tiene el valor de seguir a Cristo, de realizar la elección correcta. ¡Pero nunca es demasiado tarde para responderle!
Jesús siempre está atento y nos busca insaciablemente, toca nuestra puerta y desea que confiemos él, poniendo al servicio nuestras cualidades, energías, sueños, esperanza y hasta nuestra  propia edad que es  una gran riqueza, para los demás, para la Iglesia y para el mundo.
Seamos valientes y preguntemos al maestro: ¿Qué tengo que hacer, para que mi vida tenga pleno valor y pleno sentido?"


Oración: María, madre nuestra, te confiamos todos los niños, jóvenes y familias del mundo entero, para que se animen a seguirlo a Jesús, y sepan unirse en su Amor y compartir el gozo de Cristo resucitado que vive en medio de nuestro pueblo y pidamos la Gracia al señor, de morir a nosotros mismos, para así proclamar un día como San Pablo "Ya no soy yo quien vive, sino es Cristo quien Vive en Mi".


Cantamos: “Canción del Si”

Ángelus.

Oración por las vocaciones:
 Señor Dios, Padre Celestial, Tu Hijo Jesucristo nos dijo: "La mies es abundante, pero los obreros pocos. Pedid al dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Animados por estas enseñanzas, te pedimos que envíes a tu Iglesia, numerosas y santas vocaciones para el sacerdocio, a la vida religiosa y al apostolado laical. Consérvales fieles en su ministerio hasta el fin; y concédeles, por tu Espíritu Santo, un gran amor a Dios y a los hermanos, para que en su ministerio y en su vida busquen solamente tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

SALVE

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