sábado, 24 de septiembre de 2011

3er día de novena a Santa Teresita: "En la noche de la fe, Jesús nuestra única Luz"


Evangelio según San Lucas: (Lc 8, 22-25)
Un día Jesús subió con sus discípulos a una barca y les dijo:-Pasemos a la otra orilla del lago. Mientras navegaban se desencadenó sobre el lago un fuerte vendaval; la barca se iba llenando de agua, y ellos corrían peligro. Los discípulos se acercaron a Jesús y lo despertaron, diciendo: -Maestro, Maestro, nos hundimos! él se despertó e increpó al viento y a las olas; estas se apaciguaron y sobrevino una gran calma. Después les dijo: “¿Dónde está la fe de ustedes? Y ellos llenos de temor y admiración, se decían unos a otros: ¿Quién es este que ordena incluso al viento y a las olas y
le obedecen?

Iluminación de Santa Teresita:
Los últimos meses de la vida de Teresita, ya afectada gravemente por la tuberculosis,  estuvieron marcados por una prueba específica que le llevó a “la noche de la fe”, sus dudas no ponían en tela de juicio la existencia de Dios, sino que después de la muerte ya no había nada. Teresa nos cuenta lo que le sucedió la Pascua de 1.896:


 
  “Jesús, permitió que invadieran mi alma las  más densas tinieblas y que la idea del cielo, tan dulce para mí desde la más tierna edad, viniese a ser objeto de lucha y de tormento. El padecimiento de esta tribulación no se limitó a varios días o algunas semanas; ya hace meses que la sufro, y todavía aguardo la hora de verme libre de ella. Quisiera poder expresar lo que siento, pero no es posible. Se necesita haber pasado por ese tenebroso túnel para comprender su oscuridad. Esto no obstante, intentaré explicarla con una comparación:
He nacido en un País envuelto en espesa niebla. Jamás he contemplado el sonriente aspecto de la naturaleza, no he visto brillar un solo rayo de sol. Pero desde mi infancia oigo hablar constantemente de esas maravillas, y sé  que el país en el que habito no es mi patria, que hay otro al que debo aspirar incesantemente.
No es esta una historia inventada por ningún habitante de la tinieblas, es verdad indiscutible, pues el Rey de la patria del Sol luminoso y brillante, vino a vivir por espacio de treinta y tres años en el país de las tinieblas...Mas ¡ay! Las tinieblas no comprendieron que era la Luz del mundo”
...A cada nueva ocasión de combate, cuando el enemigo me reta, me porto como valiente; se que es de cobardes batirse a duelo, por lo cual vuelvo la espalda a mi adversario, sin mirarle jamás de frente; corro a mi Jesús y le digo que estoy dispuesta derramar toda mi sangre para confesar que hay un cielo, que me considero feliz de no poder contemplar en la tierra con los ojos del alma ese hermoso cielo que me espera, a fin de que se digne abrirlo por toda la eternidad a los desgraciados incrédulos.
Así es que a pesar de esta aflicción que me roba todo sentimiento de gozo, puedo exclamar aún: Señor, me colmas de alegría con todo lo que haces. Pues existe más alegría que la de sufrir, con la esperanza de que mis lágrimas pudieran impedir o reparar tal vez una sola falta contra la fe.

Para reflexionar y compartir:
*         ¿Cómo se encuentra tu fe?
*         Seguramente has pasado por momentos de dolor, como por ejemplo la pérdida de un ser querido, una crisis familiar o personal, que te han llevado, tal vez a una “noche en la fe”, ¿Qué es lo que te ayudó a seguir creyendo y confiando en Dios?
*         ¿Cuál es tu esperanza? ¿Crees en la vida eterna?
*         ¿Tomas tus dudas como un llamado a profundizar en tu fe?¿Recurrís a alguien que pueda ayudarte? ¿A pesar de tus dudas seguís siendo fiel a la oración y a la participación eucarística?
*         ¿Qué nos invita a vivir Teresita?

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