lunes, 30 de mayo de 2011

ENCUENTRO DE ORACION Semana Vocacional 2011




“Vivo y viviré por la iglesia” (Fco. Palau.)

Objetivos:
·        Que  los jóvenes descubran por medio de la oración un camino seguro para el discernimiento de su vocación.
·        Que los jóvenes sean capaces de responder con sinceridad y responsabilidad a la “llamada de Dios”
1-Presentación:
Esta es una dinámica de integración que puede ayudar a los jóvenes a entrar en un clima de confianza y disponer sus corazones al encuentro con el Señor.
El animador puede motivar diciendo:
 "A diario recibimos noticias, buenas o malas. Algunas de ellas han sido motivo de gran alegría, por eso las recordamos con mayor nitidez. Hoy vamos a recordar esas buenas noticias".
Explica la forma: los participantes deben anotar en la hoja las tres noticias más felices de su vida (10 min.)
En plenario las personas comentan sus noticias: en primer lugar lo hace el Animador, lo sigue su vecino de la derecha y así sucesivamente hasta terminar. En cada ocasión, los demás pueden aportar opiniones y hacer preguntas que ayuden a entrar en clima de confianza.
Ej.¿Qué te motivo a venir al encuentro?                                                                                     ¿Qué esperas del mismo?                                                                                                            ¿Qué sentís que Dios te pide?                                                                                                              (U otras más adecuadas para la ocasión)
2. Invitación:
Nos encontramos aquí reunidos para gozar de un momento de oración. En este momento dejemos de lado los pensamientos y las cosas que nos preocupan y dispongámonos a entrar en la presencia del Señor, pasamos al lugar ya preparado: A veces la oración calla, pues una comunión apacible con Dios puede prescindir de palabras:  «Acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre.»            

Ambientación para el encuentro:
Podemos estar en la capilla o sala, donde podamos colocar  en una mesa (no en el altar) una vela encendida, la Palabra y una imagen de Jesús (de ser posible orando)
Se les pide a los jóvenes que observen detenidamente la mesa, elijan una de las imágenes que ven y mediten el porque de su elección.

Invitación al recogimiento interior:
¿Cómo llegar al silencio interior? (Se puede poner una música suave de fondo)
A veces permanecemos en silencio, pero en nuestro interior discutimos fuertemente, confrontándonos con nuestros interlocutores imaginarios o luchando con nosotros mismos. Mantener nuestra alma en paz supone una cierta sencillez:  «No pretendo grandezas que superan mi capacidad.»
Hacer silencio es reconocer que mis preocupaciones no pueden mucho. Hacer silencio es dejar a Dios lo que está fuera de mi alcance y de mis capacidades. Un momento de silencio, incluso muy breve, es como un descanso, un alto respecto a las preocupaciones.                                                                                                                     

Dios es silencioso, y sin embargo habla:
Cuando la palabra de Dios se hace «voz de fino silencio», es más eficaz  muy para cambiar nuestros corazones. El silencio nos prepara a un nuevo encuentro con Dios. En el silencio, la palabra de Dios puede alcanzar los rincones más ocultos de nuestro corazón. En el silencio, la palabra de Dios es «más cortante que una espada de dos filos: penetra hasta la división del alma y del espíritu.» (Heb. 4,12). Al hacer silencio, dejamos de escondernos ante Dios, y la luz de Cristo puede alcanzar, curar y transformar incluso aquello de lo que tenemos vergüenza.

Rezamos el salmo 138: SEÑOR TU ME SONDEAS…

Silencio y amor: 

Jesús  dice:                                                                                                                                     «Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado» (Jn. 15,12).                                                                                                                                       

Tenemos necesidad de silencio para acoger estas palabras y ponerlas en práctica. Silenciosos y pobres, nuestros corazones son conquistados por el Espíritu Santo, colmados de un amor incondicional. De manera humilde pero cierta, el silencio conduce a amar. Con la certeza de que Dios se encuentra en medio nuestro, reflexionemos e intentemos conocer que es lo que quiere Dios de nosotros, hacia donde hemos de orientar nuestra vida.

3. Lectura: Dios llama a Samuel. (1Sam. 3, 1-10)
“El joven Samuel estaba al servicio de Yahvé en presencia de Elí. En aquel tiempo era raro oír la palabra de Dios: la vi­sión no era frecuente. Sucedió que un día, mientras Elí dormía en su habi­tación, sus ojos se habían debilitado y ya no podía ver. La lámpara de Dios todavía no estaba apagada, y Samuel dormía en el templo de Yahvé, donde estaba el arca de Dios. Yahvé llamó: « ¡Samuel, Samuel!» El respondió: «He­me aquí». Corrió a Elí y le dijo: «He­me aquí, pues me has llamado». Elí dijo: «No te he llamado; vuelve a dor­mir». Y Samuel fue a acostarse. Por segunda vez llamó Yahvé: « ¡Samuel!». Y Samuel se levantó, fue a Elí y le dijo: «Heme aquí, pues me has llama­do». Respondió Elí: «No te he llama­do; vuelve a acostarte, hijo mío». Samuel no tenía todavía experiencia de Yahvé, y la palabra de Yahvé todavía no se le había revelado. Por tercera vez llamó Yahvé:            « ¡Samuel!». Se levantó, fue a Elí y le dijo: «Heme aquí, pues me has llamado». Comprendió entonces Elí que era Yahvé el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Ve a  costarte, y si te llaman, dirás: Habla, Yahvé, que tu Siervo escucha». Y Samuel fue a acostarse a su sitio. Después entró Yahvé y, estando allí, llamó como las otras veces: « ¡Samuel, Samuel!», Samuel respondió: «Habla, que tu siervo escucha».
4. Reflexión:
Se dejan unos minutos de silencio para reflexionar sobre la lectura escuchada (Puede ponerse música suave de fondo durante el momento de reflexión).                                                      
 Luego de un tiempo estimado, se reúnen en plenario para compartir lo meditado. Para ello, el animador les pide a los jóvenes que relacionen la lectura con la imagen que eligieron al comienzo del encuentro, que significa para ellos, que les dice y porqué, de ser posible que hagan una breve oración a Dios pidiendo aquello que están necesitando para reconocer la voluntad de Dios en sus vidas.
5. Testimonio: (se pide a una hna. que de su testimonio vocacional).
Se invita a escuchar un testimonio vocacional. Entre tanto, los jóvenes pueden hacer preguntas respecto a sus inquietudes y dudas.
6. Oración: POR NUESTRA PROPIA VOCACIÓN
“Señor Dios mío, que estás en todo momento a mi lado y no dejas que  me aleje de vos, te pido que me ayudes a descubrir con certeza tu designio salvador para mi vida a fin de dar una respuesta acertada y  llevar adelante mi vocación. Vos que conoces todo mi ser y me alegras el corazón con tu presencia amorosa, no permitas que me desvíe del camino señalado, y sea capaz  de responder con generosidad a tu llamado.                                        Madre santa que has sido un instrumento muy valiosos para Dios, enseñame a decir “si”  y entregarme sin temores al servicio de su iglesia, y con la luz de tu presencia descubrir, cuál es mi servicio dentro de  ella, para que, estimulado por tu gracia, cumpla con mi misión “No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia por madre”. La iglesia es tu misterio de salvación, donde puedo ofrecer lo mejor de mí para tu gloria”.     Amen.
7. La iglesia: mi familia.
Nuestro sentido de pertenencia a la iglesia ha de ser una motivación importante que nos lleve a un compromiso en el que podamos sentirnos miembros activos y crecer juntos como verdaderos hermanos.                                                                                                        Francisco Palau nos habla de la iglesia refiriéndose a ella de esta manera:
“Jesús mío, he ido a vuestro Padre y a mi Padre; me ha mostrado a su Hija unigénita y me ha dicho: “Mi Hija muy amada es tu Hija” puesto que en su eterna sabiduría así lo ha dispuesto, yo me rindo y me sujeto. Yo muero de amor por ella; Vos lo sabéis, la llamo, la busco, la veo, pero en muy en obscuras. Estoy a su servicio; Señor Dios mío, mandadme lo que queréis que haga para agradarla y complacerla. Vos sabéis que sobre el altar de la cruz tengo por ella sacrificada mi vida, mi reposo y todo cuanto tengo de más caro.                                                                                          (MR VII, 5)
Luego de la lectura, se puede hacer una breve explicación del texto.
8. Conclusión del encuentro:
Después de explicación, damos gracias a Dios por todo lo compartido y experimentado, pedimos por cada uno de los presentes a fin de que puedan descubrir la voluntad de Dios para sus vidas:
Peticiones: (se pueden adecuar y/o agregar peticiones)
                “Esta es mi vida Señor, yo te la ofrezco.(Se puede cantar una antífona)
·        Por todos nosotros para que estemos siempre atentos a escuchar la voz del Señor, y podamos  realizar su voluntad.  Oremos.
·        Por aquellos que han dicho sí al Señor, para que sean perseverantes y continúen al servicio de Dios en su iglesia. Oremos.
·        Para que Dios, dueño de los campos, envíe más obreros a su mies. Oremos.
·        Por todos nosotros para que nos acerquemos tenazmente a Dios y dejemos que sea El quien nos indique el canino que hemos de seguir. Oremos.
·        Para que sigamos el ejemplo de María, quien durante toda su vida estuvo atenta a los signos que Dios ponía en su camino. Oremos.

9. Canto final: HÁBLAME SEÑOR







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